Publicado por Jon Oleaga el may 1, 2016

http://abcblogs.abc.es/jon-oleaga/2016/05/01/la-burbuja-inmobiliaria-no-hubiera-sido-posible-en-una-smart-city/

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Todo el mundo habla sobre las ciudades inteligentes del futuro, o su denominación inglesa, smart cities. Una realidad que poco a poco tenemos prácticamente a la vuelta de la esquina. Pero, qué son estas ciudades, cómo serán, cuándo serán posibles y qué ventajas tendrán sobre las actuales urbes.

Hablamos con José María de Lapuerta director del Máster City Sciences de la UPM, y catedrático de la Politécnica de Arquitectura. Uno de los máximos exponentes españoles en lo relativo a la planificación urbana.

— ¿Qué es una Smart City?

La gente piensa que una smart city son los semáforos sincronizados, o que en la parada del autobús te diga cuando éste va a llegar. Pero es mucho más que eso, la ciudad es la organización más compleja creada por el ser humano. Hay otros aspectos, por ejemplo, como optimizar las redes WIFI, el suelo, el espacio público, pero también, premiar al bajo consumo.

El futuro se encuentra en una especie de red neuronal en la que estamos trabajando, que nos diga, por ejemplo, si hay problemas de aparcamiento, o si bajan los precios del alquiler. Esto genera nuevas oportunidades de negocio. Los bancos lo utilizan, por ejemplo, cruzando datos móviles y de pagos con tarjeta, para saber dónde funcionaría bien una tienda de ropa, si en los números pares o impares de la calle.

— ¿Quién invierte más en las smart cities, el sector privado o el público?

Hay muchas oportunidades de negocio, por ejemplo, en el ámbito de seguridad en espacios públicos, o en prevención de inundaciones, o en la sanidad. Las empresas no invierten porque no ven el beneficio inmediato. Esa es la razón de que la inversión sea casi siempre pública.

Todo el gasto importante de los próximos años, va a ocurrir en la ciudad. No en nuevos AVES, o palacios de congresos. Una ciudad es en muchos casos, más importante que los propios países. Ya no compite Perú contra Argentina, en poder económico, sino Lima contra Buenos Aires. Las megaciudades cada vez son más comunes, como Sau Paulo, que tiene casi 20 millones de habitantes.

En China están planeando ciudades que no existen actualmente, para 300 millones de habitantes.

— ¿Cómo interviene el internet de las cosas en estas ciudades inteligentes?

Se trata de los datos que consigues de todos estos objetos conectados, de consumos, alumbrado, alcantarillas, de aparcamiento, de pobreza. La clave está en saber cómo recopilarlos. Por ejemplo, se podría recoger la información sobre la calidad del aire en 3 dimensiones, con sensores, que incorporados en las propias bicis de Bicimad, un proyecto diseñado, por gente de ingeniería industrial, de la Politécnica para la ciudad de Madrid.

Esos millones de datos recolectados por los sensores, hay que saber interpretarlos, y sacarles utilidad. En el máster de la UPM interconectamos diferentes elementos de la planificación de la ciudad, por ejemplo, la gestión del tráfico, no se puede entender sin la administración energética, o la calidad del aire.

La burbuja inmobiliaria con estos niveles de análisis habría sido totalmente predecible.

— ¿Es tan importante el Big Data en una ciudad inteligente?

Los datos son un instrumento, que te permite tomar decisiones. También hay muchos otros elementos que no están en los datos. Éstos no dicen si, la Gran Vía o la Plaza Mayor son espacios bonitos. Los datos son muy fríos. Son, evidentemente, importantes para la ciudad, y nos dan sabiduría para tomar decisiones, pero la ciudad es mucho más que datos. La ciudad tiene calles con historia, es un organismo vivo que no puede pensarse sólo en números.

— ¿Qué ciudades lo hacen mejor en España?

Santander lo está haciendo bien, tienen una buena financiación y planificación. Aunque, Málaga y Vitoria también están llevando a cabo buenos proyectos. Pero, ninguna ciudad, se lo ha creído del todo, porque todavía se preguntan dónde está el retorno. A las empresas algo que sea mejor para los ciudadanos, no les enternece precisamente.

En España no hay profesionales con un conocimiento transversal, que sepan un poco de todo. Los departamentos de las ciudades no se reúnen, y eso hace que se cometan errores, ya que se toman decisiones tomando en cuenta sólo un aspecto del proyecto. En Madrid hay un montón de casos de ese tipo, calles desiertas, estaciones infrautilizadas, espacio comercial cerrado, y un largo etc.