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INTERNET ESTA CAMBIANDO NUESTRA FORMA DE PENSAR

Internet está cambiando nuestra forma de pensar

Enviado por Manuel Gross el 31/03/2011 a las 0:31
Manuel Gross


Por Christine Rosen 

Clionauta   

 

Christine Rosen expone un resumen del libro: Is the Internet Changing the Way You Think? (¿Está Internet cambiando la forma en que piensas?),  editado por John Brockman (Harper Perennial). Ms. Rosen is senior editor of The New Atlantis: A Journal of Technology & Society.

 

A mitad del siglo XX, el sociólogo francés Jacques Ellul [El Siglo XX y la técnica: análisis de las conquistas y peligros de la técnica de nuestro tiempo] puso 76 “cuestiones razonables” que pensaba que debíamos plantearnos acerca de cualquier nueva tecnología.

 

Entre ellas había cuestiones morales, tales como “¿Qué valores fomenta su uso?” y “¿Qué perdemos con su uso?”, y sociales, como “¿Cuáles son sus efectos en nuestras relaciones?” Hoy, al apresurarse a abrazar los últimos dispositivos y aplicaciones, nos limitamos a preguntar: “¿Qué hacer?”

 

Por suerte, John Brockman, el fundador del portal sobre ciencia y tecnología Edge.org, decidió plantear una pregunta clave a un grupo variado de 150 escritores, artistas, académicos, científicos y expertos: ¿Está cambiando internet la forma en que pensamos? ” El resultado es una difusa pero provocadora muestra de las formas con las que vivimos con la tecnología actual y reflexionamos sobre sus efectos.

 

Aunque las ciencias están muy representadas entre los colaboradores de Brockman, el volumen va más allá de los sospechosos habituales (por ejemplo, el omnipresente Clay Shirky) para incluir a artistas visuales, arquitectos y músicos cuyas voces están demasiado a menudo ausente de los debates sobre la tecnología y la cultura contemporánea.

 

Sean poetas o programadores, los participantes en el libro escriben desde la perspectiva no de “nativos digitales”, sino de personas de mayor edad que han tenido que adaptarse a los cambios producidos por internet. Como miembros de una generación de transición, están preparados para hacer frente a los temas prácticos y filosóficos.

 

La mayoría de los contribuyentes están entusiasmados con las recompensas que ofrece internet, en particular en la investigación científica, la comunicación global y la expresión personal. De hecho, varios colaboradores son despectivos con quienes cuestionan los costes de internet, rechazándolos como “neofóbicos” o “cascarrabias y trogloditas”. Sin embargo, algunos escritores desmienten esa fácil caricatura.

 

El neurocientífico Joshua Greene sugiere, en una metáfora contundente pero oportuna, que internet, a pesar de su pretensión revolucionaria, es “nada más y nada menos, que un muy útil y mudo mayordomo.”

 

Hay un tema que surge con frecuencia por igual entre entusiastas y escépticos: Precisamente porque son tan vastos los almacenes de información en internet, la capacidad de sacar tiempo para la reflexión contínua y concentrada puede llegar a ser la habilidad más importante que se puede perfeccionar. “La atención es la alfabetización fundamental”, escribe Howard Rheingold, autor de “Multitudes inteligentes“.

 

Como observa el dramaturgo Richard Foreman a propósito del tiempo que pasa conectado:  “No puedo dejar de recordar al filósofo griego que atribuía su larga vida a evitar las fiestas para cenar. Si tan sólo pudiera evitar por igual la distracción de internet, que, en su promesa de conexión y conocimiento ampliado, es realmente un fenómeno social sustitutivo”. 

 

Thomas Metzinger, un filósofo, sostiene que internet no está cambiando la manera en que pensamos, sino que está exacerbando el problema aparentemente simple de “gestión de la atención”. “La atención es un bien finito, y es absolutamente esencial para vivir una buena vida”, argumenta. La forma en que utilizamos actualmente internet representa “no sólo un ataque organizado en el espacio de la conciencia en sí, sino también una forma leve de despersonalización…. Yo lo llamo ensueño público”

 

Estos no son los lamentos de los tecnófobos. A Rodney Brooks, profesor del MIT y experto en robótica, le preocupa que internet “esté robando nuestra atención. Compite en ello con todo lo que hacemos”.

 

El neurocientífico Brian Knutson imagina un futuro cercano en el que “internet puede imponer una “supervivencia de lo enfocado”, en la cual los individuos dotados de cierta capacidad natural para permanecer en el centro del asunto, o que se exciten con suficientes  estimulantes, sigan adelante, mientras que el resto de nos quedemos indefensos en un vórtice de atención basado en la Web”.

 

La sustitución de lo real por lo virtual es otro tema común. El paleontólogo Scott Sampson se preocupa por “la pérdida de la experiencia íntima con el mundo natural”. 

 

Y elinformático Jaron Lanier, padre de la realidad virtual, dice que Internet ha “convertido en presa de una ideología que niega la realidad”. Varios de los colaboradores del libro, en particular artistas y arquitectos, presentan argumentos sólidos sobre la importancia de las experiencias no mediadas para proceso creativo.

 

Unos pocos participantes se muestran totalmente alterados por la posibilidad de un futuro virtual. “Juegos comunitarios a gran escala como Second Life se convertirán de forma desconcertante en adictivos para mucha gente común que entiende poco de lo que sucede en la sala de máquinas”, predice el biólogo evolutivo Richard Dawkins. “Y no seamos snobs al respecto. Para muchas personas de todo el mundo, la realidad de la “primera vida” tiene pocos  encantos, e incluso para los más afortunados la participación activa en un mundo virtual es más estimulante intelectualmente que la vida de un teleadicto hundido en la ociosa esclavitud de Gran Hermano”.

 

Brian Eno, pintor y músico pop, ofrece una evaluación más convincente de los costes de oportunidad que plantea internet: “Me doy cuenta de que el deseo de lo colectivo es lo suficientemente fuerte para que millones de personas pertenezcan a comunidades totalmente ficticias, tales como Second Life y World of Warcraft”, escribe. “Me preocupa que esto pueda ocurrir a expensas de la Primera Vida”.

 

Para Eno, como para muchos participantes en el mundo online, la capacidad de internet para darnos música, imágenes e información ha incrementado más que reemplazado el deseo de una experiencia auténtica, sea la que sea.

 

Al final, los ensayos más llamativos de Is the Internet Changing the Way You Think? nos animan a mirar hacia atrás en lugar de hacia delante. Somos buenos en el almacenamiento en línea del pasado -el pasado efímero, trivial, así como el pasado distante, rico en información de historia investigada-  ¿pero hemos mejorado nuestra capacidad de aprender de él?

 

El libro de Brockman sugiere que hemos de hacer un recuento honesto de las muchas maneras en las que  hemos usado la tecnología, tanto para bien como para mal. Uno no tiene que ser un troglodita que reconocer que no hay una aplicación para eso.

 

Posted by Anaclet Pons en marzo 16, 2011

 

Ms. Rosen is senior editor of The New Atlantis: A Journal of Technology & Society.

 

………………………………………….

 

Fuente: Clionauta   

Imagen: The Thinker  

 

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El sistema publicitario de Twitter: ¿merece la pena?

 Iván Fanego Publicado por Iván Fanego

 

Come, come pajarito


Come, come pajarito

Hace tiempo que Twitter coquetea con la publicidad. Tardó tiempo en cerrar un modelo claro, con experimentos por el camino como el ya extinto @earlybird (que ofrecía descuentos y ofertas, ¿podría haber sido una especie de Groupon?), y de momento sigue sin disponer de una plataforma de autoservicio que permita entrar al long tail publicitario, algo que hicieron casi desde el principio Google con su AdWords o Facebook con su Facebook Ads, preparados para que (casi) cualquiera pudiera diseñar su campaña, pagarla y lanzarla sin demasiados quebraderos de cabeza.

La semana pasada Twitter anunciaba la llegada de los anuncios geolocalizados y del Follower Dashboard (estadísticas de nuestros seguidores), y parece que a lo largo de este año tendremos la posibilidad de crear campañas de forma autónoma, por lo que es el momento perfecto para hacer un repaso de las opciones que nos ofrece Twitter para anunciarnos: es muy posible que muchos lo estemos haciendo en unos meses.

¿Cómo podemos anunciarnos en Twitter?

Hace un año que empezaron a lanzarse los productos promocionales de Twitter. Ahora mismo disponemos de tres (dos de ellos en beta, para un reducido número de anunciantes), a los que se puede acceder en el sitio para empresas (con una traducción española que deja bastante que desear, añadiría), donde si tenemos un presupuesto a partir de 5.000 $ mensuales seremos bienvenidos.

Promoted Products

Promoted Tweets

(También conocidos como tweets promovidos)

  • ¿Qué son los Promoted Tweets? Son tweets normales, que primero se envían a nuestros seguidores y luego aparecen en los resultados de búsqueda, por alguna de las palabras claves elegidas. Se puede interactuar con ellos como si fueran un tweet normal.
  • ¿Modelo de pago de los Promoted Tweets? Aunque empezaron con coste por impresiones, ahora se paga por el CPE (cost-per-engagement): es decir, sólo pagaremos por las interacciones que realicen los usuarios con nuestro contenido: retweets, menciones, clicks o añadir a favoritos. También influyen las palabras clave seleccionadas.

Las impresiones que consigamos con los RTs de los usuarios que lo vean son gratis, así que si se hacen las cosas bien, el impacto puede ser grande.

Todavía están en beta, para ese reducido y selecto grupo de anunciantes.

Promoted Trends

(También conocidas como temas del momento promovidos. En serio)

Como, de momento, parece que no se puede segmentar es un producto pensado para marcas con productos y audiencias globales.También está en fase beta, así que habrá que esperar.

Promoted Accounts

(También conocidas como cuentas promovidas)

  • ¿Qué son las Promoted Accounts? Destaca la cuenta en cuestión en el apartado Who To Follow que tenemos a la derecha de nuestro perfil en Twitter. La venta de followers es un negocio que ha permanecido mucho tiempo en la sombra, así que hacerlo de forma elegante, destacando la cuenta en el sitio apropiado (donde aparecen las sugerencias normalmente) y a las personas adecuadas (busca perfiles que encajen) es una buena manera de solucionar el problema con que se encuentran muchas empresas al empezar en Twitter: ¿cómo encuentro a mi audiencia? ¿Cómo impresiono a mi jefe con un montón de seguidores?
  • ¿Modelo de pago de las Promoted Accounts? Llama la atención que no lo especifiquen en el Sitio para Empresas, pero el coste es también CPE: en este caso, por follows.

En un entorno cada vez más competitivo (el número de empresas que están presentes en Twitter no para de crecer) tiene sentido monetizar espacios destacados para encontrar gente interesada en nuestra marca.

¿Cómo analizo mis campañas en Twitter?

Analizando las campañas en Twitter

Twitter nos ofrece dos capas:

  • Un panel específico por cada uno de los productos, en los que en tiempo real podemos ver los datos principales: impresiones, menciones, RTs, clicks y nuevos seguidores (en el caso de las promoted accounts).
  • Un panel de estadísticas para nuestro timeline. Tanto para el contenido gratuito como de pago, podemos tener acceso a cómo está funcionando nuestro perfil en Twitter: impacto, seguidores, menciones y más.

¿Resultados?

No hay muchos datos, pero parece que son positivos.

Actualmente Twitter cuenta con unos 600 anunciantes de alto nivel (Coca Cola, Virgin Airlines, Microsoft,…), y ha realizado unas 6.000 campañas, con unas tasas de engagement de entre el 3 y el 5%. Además, el que quizá sea el dato más importante: el 80% de los anunciantes actuales son repetidores.

Su objetivo es que la plataforma de autoservicio les permita llegar a 60.000 anunciantes.

Twitter quiere ganar dinero

Obvio, pero hay que tenerlo en cuenta. Se acabó la fase de generar comunidad y ya veremos por dónde salimos. Hay unas cuantas señales que apuntan claro: el cambio de CEO, la prohibición a terceros de incluir publicidad en el timeline de los usuarios o la de crear nuevos clientes de Twitter son pruebas claras de que Twitter busca un mayor control de su ecosistema para poder sacarle partido.

Y es que si no controlas, al menos en su mayor parte, el acceso y la experiencia de usuario parece difícil articular un modelo de negocio consistente (aunque Twitter afirmara que el 90% de los twitteros accedía a través de sus aplicaciones oficiales, parece que ese porcentaje en realidad no llega ni al 60%).

La facturación en 2010 de Twitter fue de unos 45 millones de dólares. La de Facebook superó los 1.800, el 60% de los cuales llegaron de pequeñas y medianas empresas. Está claro que el pajarito no quiere sólo migajas, busca un trozo del pastel.

¿Revolución o más de lo mismo?

A estas alturas, es difícil de decir. Aunque presenta algunos aspectos prometedores y parece que se han tomado su tiempo a la hora de experimentar y probar, no hay elementos que destaquen por ser excesivamente novedosos. Quizá, lo más interesante sea el cobro por engagement en lugar de ir al clásico esquema de impresiones y clicks.

Aunque la cifra de CPE de entre 3 y 5% parece muy buena en un principio, habrá que ver en qué queda cuando la publicidad en Twitter deje de ser experimental y se convierta en algo que vemos cada día.

En cualquier caso, está claro que siguen pensando en cómo mejorar y ofrecer nuevos servicios promocionales. Hace poco veíamos la noticia de que estaban planteándose el lanzamiento de páginas para empresa al estilo de Facebook, algo que no veo claro en estos momentos: las empresas parecen haberse integrado bien en Twitter con perfiles normales.

Lo interesante está por venir. Y seguramente será este año.

Imagen de cabecera | Striatic

Imagen de Advertiser Analytics | Twitter

Iván Fanego Social Media Analyst especializado en el sector financiero en Territorio creativo, es un economista fascinado por Internet desde hace ya unos cuantos años.

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